Revista Nº48 "ENSAYO"

 

La poética del Bolero: un análisis estructural

 

Brahiman Saganogo

 

 

Resumen: este es un trabajo sobre el bolero precisamente, el bolero latinoamericano, su interacción con la poesía, su forma y sobre su estructura. Pues, se trata de un análisis estructural del bolero y en particular, del fragmento “Adoro” de la canción del mismo título del bolerista mexicano Jorge Manzanero, con motivo de poner en evidencia su estructura y de dar con su significado.

Palabras clave: bolero, género musical, poética, análisis estructural, texto de la canción, poesía, forma, ritmo, rima, asonancia.

 

The poetics of Bolero: a structural analysis

 

Abstract: This is a work on the bolero precisely, the Latin American bolero, its interaction with poetry, its form and its structure. Well, it is a structural analysis of the bolero and, in particular, of the fragment “Adoro” from the song of the same title by the Mexican bolero singer Jorge Manzanero, in order to highlight its structure and find its meaning.

Keywords: bolero, musical genre, poetics, structural analysis, song text, poetry, form, rhythm, rhyme, assonance.

 

En cuanto a las reflexiones contemporáneas en torno al arte, predominan de sobremanera, y desde el punto de vista compositivo, los términos de categorías o formas genéricas mejor dicho, de géneros artísticos.

La obra de arte resulta ser la consecuencia de la combinatoria de formas, fondo y de estilo, es decir, combinatoria de la base temática, del conjunto de caracteres, la estructura compositivo-argumentativo, el lenguaje y de las relaciones artísticas concretas del artista con la tradición, la Escuela o con la tendencia artística.

Por eso, en la tradición artística encontramos determinados tipos genéricos, formales y estructurales tal como en todas las categorías artísticas y en particular, en la música y en nuestro caso, en el género bolero; un bolero que también del mismo punto de vista compositivo, se relaciona especialmente, con la categoría literaria, la poesía.

En efecto, el cuestionamiento de aquella relación de la poesía con el bolero, va más allá de cualquier presencia temática en la poesía y se articula alrededor de una poesía oral como componente factual del bolero puesto que este género musical al igual que los demás géneros, conlleva una musicalidad que no depende exclusivamente del acompañamiento de instrumentos ni de la voz sino que de los sonidos y del ritmo de las palabras de la lengua.

¿Si la poesía es una región categorial del bolero, que serían de la interacción entre poesía y bolero, de su forma, su estructura y de su estilo?

El bolero y su enunciado estarían en una relación de interferencia a través de elementos sonoros, semánticos y estructurales propios de la poesía.

Es por eso que nos proponemos un análisis estructural o poético del bolero es decir, una revisión analítica de las estructuras del mismo.

Para ello, tres son los puntos que estructuran el desarrollo de este trabajo: breve presentación del Bolero, interacción entre poesía (oral) y género bolero, y por fin, análisis de la forma y de la estructura del Bolero.

1.Breve presentación del bolero.

De origen español, el género bolero fue en sus inicios, una danza popular de tres tiempos, frecuente en los bailes españoles a finales del siglo XVIII. Además, el significante bolero se emplea para aludir a una variedad de música y precisamente, a una danza del ballet clásico español que deriva de las seguidillas, cuyo desarrollo fue atribuido a Maurice Ravel[1].

En cuanto a su presencia en el subcontinente latinoamericano, conviene señalar al respecto que el bolero penetra a dicho espacio geográfico por la isla de Cuba, en Cuba donde se inicia, se afirma y se consolida en la provincia de Santiago a cargo del músico José Pepe Sánchez para enseguida, difundirse en casi todo el sub-continente latinoamericano.

En América latina, el género el bolero se configura a partir de la temática latinoamericana, mejor dicho, se metamorfosea bajo los preceptos románticos y modernistas, por lo que enseguida, deviene una música de serenatas y muy popular[2]. De allí que el bolero latinoamericano se adueña sobre todo, de las poesía romántica y modernista, poesías que se transcriben en el bolero mediante ritmos, sonoridades, rimas y diversidades.

De manera general, este género bolero subcontinental se distancia del bolero español y del de Ravel por hacerse suya una poesía lírica centrada en la expresión de sentimientos personales y de una poesía modernista con un lenguaje poético lleno de imágenes, plasticidad, cromaticidad, correspondencias sinestésicas, nuevos ritmos, sonoridades y contenidos muy regionales. Pues, un bolero latinoamericano como el nuevo bolero y como reflejo o actitud intelectual basada en el gusto por la música bolero, el placer estético, la diversidad y la libertad creadora, el ritmo, las sonoridades como ideales y con una temática muy latinoamericana, y por la extravagancia, lo extraño, lo bello, lo serio y lo vulgar, la dialéctica tristeza vs alegría, nostalgia, el culto a la forma, la fuerza de sugestión, el cosmopolitismo, el amor. Por fin, un bolero ya latinoamericano, visto como -parafraseando a Rubén Darío-,

 

El vínculo que haga una y fuerte la idea americana en la universal comunión artística y [precisamente, musical] y que traduce el brillo de la lengua castellana en América y, al par que es la expresión del tesoro de sus riquezas antiguas, el engrandecimiento de esas mismas riquezas en vocabulario, rítmica, plasticidad, sonoridad, rima y matiz (1974, p. 7)[3].

 

Es por eso por lo que:

 

Para explicar su vigencia se han esgrimido muchos argumentos, como que el Bolero retrata el espíritu romántico del latinoamericano, que recupera la delicadeza metafórica de la poesía hispana o que evoca con su ritmo cadencioso la sensibilidad de la gente del Caribe. […] El bolero latinoamericano, sin embargo tiene otros orígenes y no comparte ninguna característica musical con su homónimo peninsular española está escrita en métrica ternaria, mientras que la canción latinoamericana funciona en compases binarios y se caracteriza por el uso de un patrón rítmico conocido como cinquillo (Delgado, 2008, pp. 16-17).

 

Respecto a su ejecución, hemos de señalar que si el bolero español funciona en compás ternario de 3 / 4, el latinoamericano y sobre todo, el bolero de inicio (el cubano), se ejecuta en compás binario de 4 / 4; pues, con melodía y ritmo diferentes.

En América latina, el bolero por una razón o por otra, se implanta mejor dicho, se suelda a otros géneros para dar lo que se conoce como subgéneros del bolero tales como: bolero ranchero (bolero más mariachi mexicano), bolero son, bolero moruno (bolero con influencias gitanas e hispanas), bolero con banda, bolero con tríos, bolero yucateco (de Yucatán, México).

Del punto de vista de la orquestación, el bolero se ejecutó en sus inicios a partir de los “tríos” de guitaras aunque conforme fueron pasando los tiempos, y debido al fenómeno de hibridación, en su orquestación, se fueron incorporando otros instrumentos tales como la trompeta, el violín y el guitarrón, eso, sobre todo, en México.

Por fin, algunas figuras exponenciales y emblemáticas del bolero latinoamericano son José Pepe Sánchez y Compay Segundo (Cuba), los mexicanos Manuel M. Ponce, José Antonio Zorrilla Martínez, Augusto Alejandro “Guty” Cárdenas, Agustín Lara, Armando Manzanero y José José, entre otros boleristas.

2. Interacción entre poesía (oral) y música bolero

Se entiende por poesía -brevemente-, hecho o práctica literaria y técnicamente, un género literario escrito ya sea, en verso ya sea, en prosa, de mayor alcance semiótico. Es también el arte del habla que transmite a la voz humana a la vez, su poder de simbolización y su fuerza de encarnación y de sugestión. Como hecho literario, la poesía se reduce a las siguientes variantes: las poesías lírica (relacionada con los sentimientos personales), épica (tiene que ver con la epos que se halla en la prosa narrativa) y la dramática vinculada con el teatro)[4].

Desde la perspectiva de la musicología y de la bolerística, la canción uno de los principales componentes de la música y del bolero, tiene como base la poesía. En efecto, se trata de una poesía al oral, un arte poética o un hablaremos de una poesía al oral, o sea, un arte poética o un arte del lenguaje poético al oral como soporte de la canción del bolero. Mejor dicho, una poesía caracterizada por la oralidad, la lengua oral, es decir, el ritmo, las sonoridades, las rimas y las entonaciones y a través del canal del oído, que se dirige a los oyentes. Dicho de otras formas, una poesía al oral como componente del Bolero que es también, a la vez, la expresión y la técnica lingüística transmitida al oral, y que recurre a la forma poética para dar que sugerir.

Por otro lado, la poesía oral como hecho artístico, se caracteriza por un lenguaje verbal cada vez más refinado y perfecto puesto que los significantes están utilizados al oral, a la vez, como instrumentos de representación, expresiones de ideas al oral, y como elementos emocionales.

En otros términos, en la voz del bolerista, el lenguaje verbal al oral que manifiesta la canción, sufre su composición y su expresividad figurativas gracias a una suma de imágenes, símbolos y de procedimientos retóricos (estilísticos) y gramaticales.

En cuanto a la canción del bolero, ésta es el texto poético musicalizado, a veces, dividido en estrofas y estribillos, destinado a ser cantado. De allí que el canto por supuesto al oral, aparece como un poema que depende del carácter musical de las secuencias versificadas (del texto poético) y declamadas (por el bolerista). Pues, aspecto musical obtenido por la presencia de rimas y ritmos, y de otras figuras retóricas sobre todo, las de dicción[5], y de la intervención de los instrumentos.

En resumidas cuentas, la canción del bolero es la suma o el arreglo específico del texto y de su contenido verbal, de la rima, la melodía, la armonía, el ritmo, el sonido de los instrumentos, el canto, la cadencia vocal y de la voz humana.

Además, la relación de interacción entre poesía y bolero se explica por el hecho de que la canción (hecha con poesía o con texto poético) y la poesía (hecha música) resultan ser formas híbridas que evidencian prácticas discursivas y performanciales (tanto la declamación del texto poético en el canto del bolero como la ejecución del bolero resultan ser actos performativos asociados, al servicio del mismo). Ambos fenómenos (poesía y bolero) comparten elementos sonoros semánticos y estructurales y una actualización del enunciado poético en el bolero por medio de la canción de modo que el poema no sólo es cantado sino que es fonoestilizado a través de la intervención de los instrumentos.

En otros términos, el texto poético por su disposición formal (en verso) y por sus constituyentes tales como la métrica[6], la imagen poética, la prosodia, el ritmo y la rima, es el material armónico de la composición del bolero. Todo eso porque el poema es a la vez, semántico, fónico y fonético, pues, apto para la linearidad melódica del discurso del bolero. Lo que hace de la poesía y en particular, del poema, una parte escrita de una música cualquiera inclusive, del bolero. Mejor dicho, el poema es música y entre poesía y bolero, la única diferencia sería el estilo. Al respecto, leemos lo siguiente: “Aquel encuentro de la poesía y de la música desempeña un papel fundador a nivel de la génesis rítmica del poema” (Dupaigne, 2006, p. 379). Se trata de una música (escritura y ejecución) con su estructura sonora que asimila la escritura tomando en cuenta sus constituyentes de manera a hacer coincidir los efectos producidos en ambos (en poesía y en música). Pues, es el ritmo poético al servicio del ritmo del bolero. Es por eso, que se puede afirmar que creación poética y creación del bolero provienen de una misma fuente, fuente como suma de las estructuras propias a ambos géneros artísticos.

Todo eso se manifiesta mediante los modos operatorios de enunciación que intervienen durante el paso de la poesía a la elaboración del bolero, tales como la actualización del texto poético en canción para el bolero; la adaptación de la estructura rítmica de la poesía y de otros fenómenos de la versificación propios tales como la rima, la métrica, la cesura y la prosodia; la intervención de la voz que convierte el texto poético en lenguaje poético, un lenguaje poético que determina las particularidades sonoras del texto poético musicalizado o que lo hace canción y el condicionamiento de la adecuación de lo fono-estilístico con lo lingüístico de la canción. En fin, a todos los modos operatorios -conviene mencionar-, la intervención de las técnicas y las tecnologías de grabación y de la difusión de la canción y el estilo del bolerista.

3. Aplicación: relación de interacción entre poesía y el bolero en Armando Manzanero: caso de “Adoro”

 

Adoro

Adoro la calle en que nos vimos

La noche cuando nos conocimos

Adoro las cosas que me dices

Nuestros ratos felices, los adoro, vida mía

 

Adoro la forma en que sonríes

Y el modo en que a veces me riñes

Adoro la seda de tus manos

Los besos que nos damos, los adoro, vida mía

 

Y me muero por tenerte junto a

Cerca, muy cerca de mí, no separarme de ti

Y es que eres mi existencia, mi sentir

Eres mi Luna eres mi Sol, eres mi noche de amor

 

Adoro el brillo de tus ojos

Lo dulce que hay en tus labios rojos

Adoro la forma en que suspiras

Y hasta cuando caminas, yo te adoro, vida mía

 

Yo, yo te adoro

Vida, vida mía

Yo, yo, yo te adoro

Vida, vida mía

 

Yo, yo te adoro

Vida, vida mía

Yo, yo te adoro (Manzanero, 2017, s.p).[7]

 

Del punto de vista organizacional, el texto o las letras de la canción “Adoro” de Jorge Manzanero, consta de seis estrofas 4 / 4 / 4 / 4 / 4 / 3. Pues, un total de veintitrés versos o sea, cinco cuartetos y un terceto, lo que imprime a dicho texto una estructura irregular.

Desde la perspectiva lingüística, trata de un discurso dotado de un lenguaje poético por los niveles lingüísticos es decir, fonológico, sintáctico, lexical y morfológico y de otros materiales relacionados entre sí y que refuerzan y expresan el carácter poético de “Adoro”, es decir, una poeticidad ligada fundamentalmente, a su distanciamiento del lenguaje ordinario y al arreglo específico de los significantes.

Respecto a la dimensión fónica del lenguaje de “Adoro”, ésta se sostiene por la presencia de fonemas, grupos de fonemas[8], rimas y ritmos reiterados, de asonancias, aliteraciones, unidades sonoras.

Tratándose precisamente, de rimas, conviene señalar que Manzanero, poeta-compositor-bolerista, alterna rimas planas (AA BB CC) y cruzadas (ABAB) y abrazadas (ABBA) para efectos de musicalidad[9].

Por otra parte, el texto de “Adoro” consta de versos largos (véase las cuatro primeras estrofas, éstas, con versos largos con respecto a las dos últimas) y cortos con versos breves en las dos últimas estrofas, lo que le imprime una forma de cono volcado y traduce el final del texto y el agotamiento del soplo del bolerista. Pues, con respecto a lo anterior, el texto resulta ser heterométrico, pues, un poema heterométrico[10].

En resumidas cuentas, todo eso mejor dicho, todas estas impresiones estructurales acerca de “Adoro” estarían al servicio de la expresión de la confesión del yo poético por su adorada mediante exaltación de su interlocutora por medio de comunión, admiración y aun, por entre la exaltación del amor del yo por su amor.

3. Análisis de la estructura del bolero

3.1. El lenguaje poético como materia del bolero

El texto poético hecho para la canción del bolero es lenguaje como manifestación práctica de la legua al oral y función de expresión del pensamiento y de comunicación entre el bolerista y sus oyentes. Además, este texto resulta ser un todo armonioso, complejo, altamente estructurado, heteróclito y multiforme. Desde otro ángulo, resulta ser un lenguaje artístico por basarse no sólo en el sentido connotativo sino que por acomodarse a la polisemia de la palabra (pluralidad de sentido) y por distanciarse de la norma. Mejor dicho, un lenguaje rebuscado presente en las obras artísticas. Al respecto mencionamos lo que sigue:

 

En el lenguaje poético se pueden actualizar incluso aquellos elementos acústicos, motores y gráficos del idioma dado que son aprovechados en su sistema fonológico o en el equivalente gráfico de éste. No obstante, la relación de los valores fónicos del lenguaje poético con la fonología del lenguaje comunicativo es indudable de tal manera que sólo el punto de vista fonológico es capaz de revelar los principios de las estructuras fónicas poéticas. La fonología de la poesía incluye: la medida en que los recursos fonológicos son aprovechados con respecto al lenguaje comunicativo, los principios según los cuales se agrupan los fonemas […], la reiteración de grupos de fonemas, el ritmo y la entonación verbal. El lenguaje versificado se caracteriza por una jerarquía particular de valores: el ritmo organizador con el cual de ligan estrechamente los demás elementos fonológicos del verso: la entonación y la reiteración de fonemas y grupos de fonemas. Mediante la unión de diversos elementos fonológicos con el ritmo se originan los recursos canónicos del verso (rima, aliteración, etc.) (Mukařowský, 2000, pp. 52-53).

 

He aquí una presentación descriptiva de la dimensión musical del texto poético a partir del lenguaje poético, un texto musical fuera y dentro de la canción del bolero dado que en ambos casos, ha de ser declamado. Tal fenómeno fue descrito también en los siguientes términos:

 

Las estructuras rítmicas y sintácticas se resaltan en la obra versificada por medio de fórmulas. Las figuras rítmico-sintácticas tienen una entonación característica y la reiteración de ésta crea un impulso melódico que deforma las relaciones entonacionales de la lengua, con lo cual se revela el valor autónomo de las estructuras verbales melódicas y sintácticas (p. 53).

 

3.2. Forma y estructura del bolero

Como género musical, del punto de vista compositivo, el bolero consta de forma y de estructura.

De entrada, se ha de entender por forma, la manera con la que se construye una obra y en particular, una obra artística; y la idea de la forma está ligada a la necesidad de la obra, a su esencia más que a su estructura. Para André Hodeir: “La forma es la manera por la que una obra trata de llegar a la unidad (2004, p. 18). A partir de lo afirmado por Hodeir, la forma no es más que una categoría estética que consta de la totalidad organizada de los medios de expresión musical. Precisamente, y del punto de vista musical es:

 

la forma, sistema organizado, centralizado y jerarquizado de todos los medios de expresión musical: melodía, ritmo, escritura vertical (armónico) u horizontal (polifónico), timbre, intensidad, tipo de textura, dimensiones de las partes constitutivas y relaciones entre ellas dentro de la obra (Stoïanova, 2002, p. 8).

 

Por otra parte, si el término forma musical remite al discurso y a la enunciación musical mejor dicho, al lenguaje y al enunciado musical, partiendo de eso, es de señalar que el bolero en tanto que género musical, consta de varias formas: bolero-son, bolero yucateco, bolero salsa, bolero santigüero, bolero mexicano, bolero cubano, entre otros, cada una de estas formas, regida por rasgos estilísticos propios.

Uno de los elementos estructuro-formales del bolero es sin duda alguna, el periodo. En efecto, “el periodo es una estructura formal que consta de la exposición de una idea musical relativamente desarrollada y cerrada […] Se termina en la mayoría de las veces por una cadencia perfecta y completa” (p. 21). Como sinónimo de estructura clásica, el periodo está presente en el bolero español, cubano, yucateco del siglo XIX, boleros muy formales al género y ejecutado en compás de 3 / 4, con acompañamiento musical con guitarras y percusión.

En resumidas cuentas, siguiendo la evolución del arte y en particular, la del bolero, las principales formas serían: simple, bipartita simple, tripartita simple y tripartita compleja. Todo eso se hiciera posible por el hecho de que el bolero evoluciona a la par de la tendencia y del desarrollo tecnológico. Pero, a pesar de ello, se puede simplificar o resumir todas estas formas en dos estructuraciones posibles en el bolero: la una binaria que puede ser simple o compleja y la otra, ternaria que por igual, puede ser simple o compleja.

De manera detallada, la estructura del bolero se caracteriza por la repetición de una palabra o de una frase principal y por el estribillo. En “Adoro” de Jorge Manzanero, la estructura evidente es A B C D E E, “E” es el estribillo y éste tiene una dimensión reducida (véase las dos últimas estrofas del texto en el cuacada una inicia con “yo, yo te adoro”).

Desde otro ángulo y sobre todo, del punto de vista estructural, el bolero es monotemático aunque -debido al vaivén de movimientos o corrientes y tendencias musicales-, no se ha de excluir la existencia de bolero bi-temático. Pero, que sea monotemático o bi-temático, el bolero consta de algunos procedimientos de desarrollo tales como desarrollos rítmicos persistentes, melódicos intactos y armónicos y la amplificación o la intervención de notas complementarias. Además de todo eso, el género bolero encierra una estructura fundada en la sucesión de movimientos moderados y lentos, a veces, rápidos.

Tocante al ritmo, éste contribuye con las sonoridades, a circunscribir no sólo la musicalidad del texto poético de la canción sino la del bolero en particular. Si las sonoridades aluden a la sucesión de los sonidos que forman las sílabas a través de la asonancia[11], la aliteración[12] y de la armonía imitativa[13], es necesario advertir que la musicalidad del bolero no depende exclusivamente del acompañamiento de instrumentos ni de la voz, sino del ritmo del texto de la canción. De modo que al igual que muchos otros géneros musicales, el bolero alterna sonoridades y ritmos, estructura métrica y timbre de voz, y acompañamientos de instrumentos al servicio de una melodía[14].

Es el ritmo poético el que pasa a formar el ritmo del bolero por medio de la canción, del acompañamiento de instrumentos y de la voz humana. Por eso, el ritmo más allá de la suma de los acentos, las pausas, las cesuras y la métrica, es movimiento y organización del movimiento del habla en los lenguajes poético y bolerístico, movimiento producido por las sonoridades y la rima y aun, por la puntuación, aunque este último está más por el tempo en el bolero.

El ritmo tanto en el texto poético de la canción como en el bolero, favorece la alternancia de los puntos fuertes y débiles del discurso musical bolerístico. Por eso, “Es gracias a él [el ritmo] que módulos repetitivos estabilizadores al interior de un marco temporal seguro porque previsible están establecidos (Barrucand, 2009, p. 29).

Retomando la cuestión de la forma del bolero, es de señalar que ésta va a la par del ciclo[15] del propio bolero y dicho ciclo consta de movimientos distintos y cada movimiento posee una estructura formal independiente. Generalmente, el ciclo del bolero suele ser de dos tipos: lento / rápido o de tres movimientos: lento / rápido / lento.

En definitiva, el acercamiento poético a el bolero entendido como análisis de las estructuras externas e internas del mismo género, puso de manifiesto la interferencia entre poesía y el bolero por lo que ambos géneros comparten elementos estructurales o sea, algunos componentes estructurales propios de la poesía y sobre todo, los que le imprimen su dimensión musical y que migran al bolero por la vía de la canción para configurar junto a la intervención de los instrumentos, su carácter musical.

Dicho de otra forma, la generación de componentes formales propios a la poesía y aptos para la elaboración de la materia sonora tanto a nivel de la poesía como a nivel del bolero hace coincidir el bolero con la poesía y convierte al primero en un poema fono-estilizado.

Bibliografía

BARRUCAND, M. (2009). «De la mélodie. De la harmonie en poésie» en HARMAT, A-M. (2009). Musique et littérature. Jeux de miroirs. Toulouse: éditions Universitaires du Sud.

 

DELGADO, Carolina Santamaría (2008). “Bolero y Radiodifusión: Cosmopolitismo y diferencia social en Medellín”, 1930-1950” en Signo y pensamiento, Vol. XXVII, núm. 52, enero-junio 2008, Bogotá: Pontífice Universidad Javeriana.

 

DUPAIGNE, Anne Faivre (2006). «Thème avec variations» de Pasternak: ut musica poesis» in Poètes-musiciens, Rennes: PUR.

 

HARMAT, Andrée-Marie (2009). Musique et littérature. Jeux de miroirs. Toulouse: éditions Universitaires du Sud

 

HODEIR, André (2004). Les formes de la musique, Paris: PUF.

MANZANERO, A. (2017). “Adoro” en Los Grandes Excitos de Armando Manzanero, en CD-Room, México: Globo Rec.

 

MUKAŘOWSKY, Jan (2000). Signo, función y valor. Estética y semiótica del arte de Jan Mukařowský. Introducción y traducción de Jarmila Jandová, y Emil Volek., Bogotá: Plaza y Janés editores / Universidad Nacional de Colombia.

 

STOÏANOVA, Ivanka (2002). Manuel d´analyse musicale. Les formes classiques simples et complexes, Paris: Nouvelles Imprimérie Laballery.

 

YAHNI, Robert (1974). Prosa modernista hispanoamericana. Antología, Madrid: Alianza Editorial.



[1] Se trata de Maurice Ravel nacido Joseph Maurice Ravel el día 7 de marzo de 1875 y fallecido el 28 de diciembre de 1937, en Cibourne, Francia.

[2] Popular se entiende estrictamente, como lo que traduce las aspiraciones de los pueblos.

[3] De la autoría de Rubén Darío, este pronunciamiento apareció por primera vez, en el prólogo para la revista de América en su edición de 1893. Rubén Darío en Yahni, Roberto (1974). Prosa modernista hispanoamericana. Antología, Madrid: Alianza Editorial.

[4] Es de señalar que la poesía bucólica pasa a la épica.

[5] Figuras de dicción o figuras de palabras. Estas son giros de palabras que juegan o utilizan el material fónico y morfológico de la lengua.

[6] Métrica: número de sílabas en el verso

[7] Además de esta liga https://www.letras.com/armando-manzanero/689898/ donde se puede encontrar las letras de la canción “Adoro”, también aparece dicha canción en: Manzanero, A. (2017). “Adoro” en Los Grandes Excitos de Armando Manzanero, en CD-Room, México: Globo Rec.

[8] La más pequeña unidad auditiva en la pronunciación de una palabra.

[9] Para ello, véase las sílabas en negrita dentro del texto de “Adoro”

[10] Con estrofas o con versos diferentes o de versos libres.

[11] Repetición de sonido vocálicos idénticos o comparables. Repetición de la misma sonoridad de vocal, sonidos vocálicos o fonemas vocálicos. Es también la asonancia, la repetición de sonidos vocálicos y silábicos que terminan formando un efecto de sonido peculiar. La asonancia es una homofonía de la vocal final acentuada del verso, de la frase o de un segmento frástico.

[12] Repetición de sonidos consonánticos idénticos o similares. Repetición de la misma sonoridad de consonantes a lo largo de un discurso, una frase o de un verso, enfatizando mediante un acento de efecto; produce a veces tautogramas es decir, todas las palabras de la frase o del verso comienza por la misma consonante. Es la aliteración sinónimo de paracresis.

[13] Consiste en utilizar palabras que por su sonido reproducen un ruido por aliteración, onomatopeya o por cacofonía.

[14] Sucesión ordenada y coherente de sonidos musicales de diferente altura que forma una unidad estructurada con sentido musical, independiente del acompañamiento. Es también la melodía, conjunto de sonidos sucesivos que forman una continuación agradable.

[15] Se entiende por “ciclo”, la forma de la obra instrumental que consta de varios movimientos contrastantes.