Revista Nº37 "MEDIO AMBIENTE"
En torno a la libertad y la igualdad

 

Resumen –El sistema que alude a la negociación, el consenso y la responsabilidad entre actores políticos y civiles, sectores públicos y privados es conocido como gobernanza. El objetivo del presente trabajo fue especificar un modelo para la indagación de sus dimensiones relativas a las expectativas de las partes involucradas. Se realizó un estudio documental con una selección de fuentes indexadas a repositorios internacionales de la literatura publicada de 2015 a 2019, así como la inclusión de conceptos claves. La propuesta incluye la relación entre la aversión a los riesgos y la propensión a la utilidad, aunque el diseño de la investigación limitó el modelo al estado de la cuestión.

Palabras claves –Desarrollo, globalidad, localidad, expectativas, riesgo, utilidad

 

Abstract

Governance is known as the system in which negotiation, consensus and responsibility rule among political and civilian’s agents, public and private sectors. This work aims to specify a model to research the expectations of agents involved. A documentary study selected sources linked to international repositories of papers published from 2015 to 2019 and key concepts were included as well. The article includes the connection between risk aversion and the tendency to utility even though the design of research limited the model to the status of the issue.

Key words: Development – globalization- localization- expectations- risk- utility

 

 

Expectativas en torno al desarrollo corresponsable

Fermín Anguiano-Salazar, Michiko Amemiya-Ramírez, Cruz García-Lirios

 

 

Introducción

El desarrollo corresponsable, entendido como un sistema de gestión y administración de los bienes asumidos como comunes propicia una serie de demandas, necesidades y expectativas entre quienes integran las comunidades y municipios, migrantes y residentes, actores políticos y sociales, así como sectores públicos y privados (Carreón, 2013).

El desarrollo corresponsable ha sido estructurado en endógeno con énfasis en las relaciones entre las partes involucradas, comunitario para referir a grupos en torno a un bien común y sustentable para dar cuenta de la apertura al capital externo como el turismo (Carreón, 2014).

Es así como las demandas, necesidades y expectativas de grupos orientados a la protección de sus recursos y administración de bienes atraviesa problemáticas como la seguridad y la sustentabilidad, la cual se distingue por la conservación de los recursos y bienes con respecto a generaciones futuras (Carreón, 2016).

El abordaje del desarrollo corresponsable no siempre ha sido desde los recursos con los que cuenta una comunidad o municipio. Además, la participación civil directa o indirecta como es el caso de las remesas propicia un escenario de crecimiento endógeno necesario para la diseminación del desarrollo local (Carreón, Hernández, Bustos y García, 2017).

El estudio de las dimensiones del desarrollo corresponsable desde las expectativas, perspectivas, opiniones y discursos de sus integrantes, residentes, migrantes y actores públicos como privados sugiere un sistema de gestión y administración centrado en la deliberación, el acuerdo y la corresponsabilidad que el presente trabajo se propuso indagar y especificar en un modelo para su estudio.

Teoría de las expectativas sociales

La teoría de la justicia que demostró las insuficiencias del intuicionismo (ideología que consideraba a las personas selectoras de lo que es bueno y lo que es malo) y la pertinencia de complementar una disyuntiva histórica: la libertad versus la igualdad para solucionar la problemática de la injusticia social generada por el Estado liberal (Carreón, Juárez y García, 2017).

La estructura social del Estado benefactor promovió la justicia social a través de instituciones que dieron por hecho una equidad social (las personas nacen con las mismas oportunidades). Esta problemática fue superada a partir de tres fundamentos:

  • Toda persona posee igual derecho a la más amplia libertad compatible con una libertad igual para todos.
  • Las desigualdades son inaceptables a menos que sea razonable esperar que actuarán en beneficio de todos.
  • Por lo tanto, las posiciones y oficios deben estar abiertos para todos.

La libertad era la conciencia de la necesidad, en consecuencia, la desigualdad implicó oportunidades exclusivas para unos cuantos individuos. El Estado liberal como inmoral e injusto y propuso una teoría con su correspondiente método que desvanecieron y superaron una falsa dicotomía: la libertad versus la igualdad. La conciliación de ambos valores materializados en un contrato social. Se trató de la configuración de dos formas de Estado (benefactor y liberal) con base en una síntesis moral (Carreón, Sánchez, Molina, García y Rojano, 2017).

Una teoría de la justicia social y un método de equilibrio reflexivo surgieron de las problemáticas de la inmoralidad del Estado liberal mínimo. En este sentido, los valores comprensivos de tolerancia y pluralidad de visiones morales orientadas a demandas compatibles. Es en este sentido que la teoría de la justicia social estableció los fundamentos morales y jurídicos, políticos y sociales, liberales y democráticos para una sociedad democrática liberal justa. Por lo tanto, es un acercamiento interpretativo y heurístico (asume críticas y ajusta sus planteamientos) a los sistemas políticos (García, 2013).  

Son siete los fundamentos en torno al Estado liberal justo:

  • La percepción de libertad.
  • Las subsiguientes creencias en torno a la equidad de oportunidades.
  • Los consecuentes valores de igualdad.
  • El necesario individuo moral que busca el bien social a partir de establecer un punto de equilibrio reflexivo entre los valores de la igualdad y las percepciones de libertad.
  • La obvia cooperación y la posterior participación.
  • La resultante sociedad democrática justa; cooperativa, ordenada y estable.
  • La inevitable redistribución de la riqueza del Estado liberal para una vida plena.

El principio del maximin (elección racional de un sistema político de menores costos frente a mayores beneficios a través de un contrato social) supuso que la libertad e igualdad son principios de justicia, en un nivel institucional, fueron criterios que orientaron las decisiones ciudadanas (García, 2014). Los principios de igualdad tuvieron en los principios de diferencias sus contrapesos. Dichas desigualdades sociales, políticas y económicas beneficiaron a los menos aventajados. Consecuentemente, surgió la equidad (oportunidades abiertas en la obtención de oficios). Ambos principios, develaron la improcedencia del pensamiento utilitarista que justificó las ventajas sociales, políticas y económicas en los individuos. Enmarcados por el concepto de equilibrio reflexivo entre la estructura social y las decisiones individuales, cada ciudadano acepta los dos principios de justicia para construir una sociedad ordenada con individuos moralmente libres e iguales (García, Carreón y Hernández, 2017).

De este modo, el Estado fue planteado como un redistribuidor de la riqueza. A través de sus instituciones, se enfrentaría a los intereses hegemónicos que apelan al principio de libertad para lucrar con los servicios públicos. En tal sentido, la libertad de consenso como la capacidad que tienen los individuos para elegir, hacer y ser fue el principal instrumento en la concepción del Estado justo (García, Carreón, Hernández y Salinas 2016).

En tal sentido, el impacto social del Estado liberal radical en relación con el Estado liberal clásico supone una forma de Estado mínimo como el único permisible y justificable para una sociedad liberal. Esta forma mínima de Estado violaba los derechos individuales. Sin embargo, en la concepción liberal, sobretodo los de libre pensamiento y propiedad determinaron la función protectora del Estado. La diferencia entre las necesidades individuales coartó la cooperación entre las personas. Es decir, cada miembro autónomo, es igual en sus derechos más no en sus obligaciones de solidaridad. Moralmente, la decisión de cada individuo implicó su responsabilidad (García, Juárez y Bustos, 2017).

En este sentido, el Estado benefactor al entrometerse en las libertades de los individuos afectó directa, negativa y significativamente el funcionamiento y la estructura social, los derechos políticos y mercantiles de las personas. Es así como un Estado mínimo que sólo debiera garantizar el derecho a la propiedad y la seguridad correspondiente (García, Juárez, Sandoval y Bustos, 2017). Por lo tanto, el Estado liberal fue una opción pertinente porque promovió los derechos individuales. Sin embargo, históricamente el Estado ha expropiado propiedades para transferirlas a una elite. El estado ha transferido propiedades a personas particulares que no han probado merecer dichos bienes. Por lo tanto, el Estado es inmoral.

En contraste, el Estado máximo como ilegitimo por usurpador y redistribuidor. Ambas funciones le pertenecerían a la racionalidad de los individuos quienes pueden decidir cotizar, comprar, vender, intercambiar o regalar sus bienes. El Estado fue ilegitimo porque restringió estas iniciativas en las personas. Por lo tanto, la pobreza y la exclusión social, fueron consecuencias de la inmoralidad e impertinencia del Estado. Más aún, el Estado ha sido ineficaz en la distribución de la riqueza. Finalmente, la solución a la injusticia social es impulsando una nueva moralidad en la sociedad civil (García, Rivera y Limón, 2017).

·         En el Estado mínimo pueden enmarcarse las utopías de cambio moral: los derechos civiles.

·         Sin embargo, bajo el Estado liberal no fue posible cambiar la moralidad humana individualista a una moralidad colectivista.

·         Además, fue indispensable cambiar el marco jurídico para activar el cambio moral.

·         Por lo tanto, la sociedad también debió cambiar en sus hábitos más que en sus valores.

Los conocimientos decisorios y las habilidades comunicativas implican la construcción de una entidad (Estado, grupo o individuo) moral líder. Es en las democracias gobernadas por la representación de voluntades mayoritarias y minorías proporcionales más que por oligarquías, dictaduras o tiranías, donde ambos planteamientos liberales son pertinentes. Sin embargo, esta estructura liberal democrática fue incompatible tanto para el crecimiento individual como para el desarrollo comunitario (García, Carreón, Hernández y Salinas, 2016). En este sentido, la igualdad de oportunidades es diferente a la igualdad de resultados. El Estado social al promover la equidad también restringe la libertad de crecimiento económico al planificar la producción y regular la oferta y la demanda.

Estudios de las expectativas sociales

La globalización es parte de un proceso en el que la localización es su complemento antagónico. Esto significa a los flujos económicos y humanos concentrados en las ciudades desarrolladas al mismo tiempo que quienes se quedan en sus lugares de origen se arraigan identificándose con el mundo global a través de los medios masivos de comunicación. Internet como la principal ventana a las imágenes y discursos, promueve ideas y sentimientos de pluralidad como libertad de elección y competencia. En contraste, en las zonas comunitarias se gestan sentimientos de solidaridad. Ambos son consecuencias de lo global y lo local que se ubican en cinco dimensiones (Aldana, Rosas, y García, 2018).

Las consecuencias de la globalización definida como la consolidación de mega empresas líderes en tecnología y la maximización de la producción en un mercado mundial simultáneo, han sido identificadas en la calidad ambiental y la calidad de vida. De este modo, Singapur destaca como el país más globalizado, Norteamérica sobresale como la zona con mayor poder de compra, México se encuentra en el primer lugar de inmigrantes e Irlanda repunta con un crecimiento sustentable, aunque se proyecta que en el 2100 aumentará 88 centímetros el nivel del mar (Bustos, Ganga, Llamas y Juárez, 2018)

Sin embargo, en Asía, Latinoamérica y Europa, la globalización ha consolidado los efectos dominó definidos como los choques bursátiles de un mercado accionario con otro en economías emergentes como las de Singapur, Corea, Malacia Hong Kong y Taiwán (efecto dragón), Brasil (efecto zamba), México (efecto tequila), Argentina (efecto tango) y Rusia (efecto vodka).

Los efectos se han explicado desde cuatro teorías:

Rezago Informativo. Plantea la diferencia de uso horario que explica por qué las operaciones de los mercados accionarios poderosos influyen en las operaciones de los demás (Carreón, Blanes y García, 2018)

Precio del arbitraje. Establece la convergencia de la misma cotización de activos en todos los mercados. Por lo tanto, se genera el entrelazamiento constante de las acciones a largo plazo de dos o más economías (Carreón, García y Blanes, 2018).

Choques exógenos. Conocido como fuga de capitales especulativos (retiro de activos financieros con altos rendimientos) por parte de bancos, casas de bolsa, fondos de inversión, fondos de pensiones y tesorerías de las empresas (Carreón, Hernández y García, 2017).

Movimientos comunes. Identifica los flujos de capital a corto plazo que responden al balance fiscal en cuenta corriente, tasa de inflación y tamaño de la deuda externa (García, Carreón y Hernández, 2017).

Las cuatro teorías refieren procesos económicos y psicosociales en las decisiones de transferir los capitales entre las bolsas de valores. En tal sentido, los indicadores macroeconómicos y geopolíticos expuestos pueden complementarse con los indicadores socio psicológicos. Consecuentemente, la globalización implicaría efectos derivados de la igualdad de oportunidades en un sentido social y la libertad de elección en un sentido individual (García, Carreón, Hernández, 2016).

A continuación, se exponen dos fundamentos (igualdad y libertad) de las cinco consecuencias de la globalización económica tecnológica y la localización arraigada.

En consecuencia, la dicotomía entre la globalidad, principalmente económica y tecnológica, y la localidad, esencialmente la decisión a partir de sentimientos, implica a los dos fundamentos de justicia humana: la igualdad y la libertad. Precisamente, son cinco las consecuencias que subyacen a este proceso de globalización y localización (Mejía, Carreón y García, 2016).

De la territorialidad hacia la extraterritorialidad. En el sentido de lo territorial, la migración a las zonas desarrolladas económicamente propicia la erosión de las identidades locales. Los espacios urbanos se fragmentan en barrios disgregando las comunidades y sus procesos de cooperación y solidaridad. El poder sobre los espacios públicos que el Estado expropió para legitimarse ahora la iniciativa privada lo utiliza como estrategia para su crecimiento económico. Por tal motivo, en el sentido de lo extraterritorial, los espacios geográficos son sustituidos por los espacios geopolíticos. La política comercial externa y la política comercial interna tienden a asemejarse. Los espacios públicos son sustituidos por los espacios privados. El Estado invierte en la infraestructura necesaria para facilitar la inversión en zonas turísticas y zonas maquiladoras más que en la infraestructura educativa para redistribuir los beneficios económicos.

De la seguridad hacia la inseguridad. En el sentido de la seguridad, el mercado político se encarga de vigilar y establecer las mejores condiciones para que se desarrolle el mercado económico. En las democracias liberales, las personas votan por aquellas opciones que les prometen acabar con la delincuencia y consecuentemente, les presentan escenas de operativos y subsiguientes capturas de personajes supuestamente peligrosos para la sociedad, redes de traficantes que amenazaban con el estado de derecho o bien funcionarios que fueron corrompidos. De este modo, en el sentido de la inseguridad, se construye una ideología del castigo no a los responsables directos que son quienes diseñan y aplican las políticas públicas, sino a los responsables indirectos, aquellos que su situación socioeconómica les orilló a delinquir. Esta ideología del castigo, ha sido más severa con el delincuente común que con los banqueros prófugos de la justicia (Martínez, Anguiano y García, 2018).

De la movilidad hacia la inmovilidad. En el sentido de la movilidad, una consecuencia y evidencia del nulo poder del Estado frente a los flujos financieros es la capacidad que tienen de transferirse y devastar las economías de los países como las de América Latina e incluso de las regiones económicas como las de los tigres asiáticos. Consecuentemente, en el sentido de la inmovilidad, las bases de datos son utilizadas para vigilar a las personas, sus intereses o necesidades, sus ingresos y su consumo actual y futuro.

De la inclusión hacia la exclusión. En el sentido de la inclusión, los medios de comunicación, Internet como el principal escenario, son el sinóptico moderno es el principal instrumento y escenario de libertad de decisión y la consecuente pluralidad o voluntad mayoritaria. Es el lugar donde los locales observan a los globales. Precisamente, en el sentido de la exclusión, las personas marginadas económicamente, pagan para acceder al sinóptico, las personas pagan para poder informarse no de política, sí de las peripecias de los políticos que demostrarán su incompetencia con iniciativas, no de economía, sí de las consecuencias de la inflación, no de la ciencia, sí de la ética distorsionada de algunos científicos que pretenden más progreso con más inventos, no de tecnología, sí del último invento que será obsoleto y aumentará los residuos en el planeta, no de cultura, sí de imágenes y discursos dominantes que se impondrán en la educación (Quintero, Hernández, Sánchez, Molina y García, 2017).

De la satisfacción hacia la insatisfacción. En el sentido de la satisfacción, las necesidades motivan a las personas a buscar, seleccionar, comprar y utilizar productos o servicios. Este proceso trato de asemejarse a la realidad comercial mediante modelos económicos que predecían el comportamiento del consumidor. Se trataba de un comportamiento lineal en el que las personas eran consideradas como clientes racionales, deliberados y sistemáticos. Sin embargo, las empresas pronto advirtieron que el comercio reflejaba a una sociedad afectiva. Es así como en el sentido de la insatisfacción, se plantea que las necesidades de los consumidores son creencias, percepciones y valores heurísticos e improvisados. Este proceso emocional es interminable y cíclico al derivarse de sentimientos que funcionan como analogías de una sociedad adversa a su futuro (Rincón, Juárez y García, 2018).

En estas cinco consecuencias de la globalización pueden observarse su decantación de lo general a lo particular y su relación inversa de este a aquel. Esto implica una menor igualdad en lo social y una mayor libertad en lo individual. Este desequilibrio caracteriza a las democracias liberales más globalizadas y localizadas. Estas sociedades abiertas que responsabilizan a los individuos desintegrando sus grupos, sus comunidades, sus sociedades y sus culturas presentes y futuras.

La globalización al ser reversión de las sociedades cerradas que aumentaron la igualdad de resultados y disminuyeron las libertades individuales por la ausencia de sus derechos y los regímenes autoritarios. Implica a un nuevo sistema social, económico y político diferente puede construirse a partir de la concatenación de sus consecuencias. Es decir, que independientemente de la igualdad y la libertad, la consecuente afectividad y racionalidad, las subsiguientes solidaridad y competencia, son los factores para revertir un sistema injusto para las minorías marginadas económicamente (Mendoza, Carreón, Mejía y García, 2017).   

El desequilibrio, entre la igualdad y la libertad puede revertirse a partir de sus consecuencias concentradas en la solidaridad y la competencia. Esto sugiere excluir a la burocracia estatal, permitir la auto gestión comunitaria y el desarrollo de un auto sistema educativo.

Modelo de expectativas sociales

La propuesta de análisis del desarrollo local tiene su cimiento en la noción de justicia y equidad ante la gestión de los bienes comunes. En tal sentido es que la aversión a los riesgos sugiere una conservación de los recursos como los energéticos o hídricos vitales para el desarrollo comunitario, endógeno y local, aunque la propensión a la utilidad del manejo de los bienes comunes con base en su disponibilidad también complementa la ecuación del desarrollo sostenible.

A diferencia del desarrollo local que centra su atención en las demandas internas y las necesidades de las partes interesadas, el desarrollo corresponsable sugiere una estructura de discursos y narrativas en torno al posicionamiento de los bienes comunes no sólo a las partes implicadas sino a futuras generaciones.

El desarrollo endógeno dependiente de las políticas regionales o los lineamientos internacionales de crecimiento dista de ser un escenario proclive a la discusión de saberes e inteligencias organizacionales en torno a un bienestar común.

Por su parte, el desarrollo comunitario centra en sus usos y costumbres la identidad que lo distingue del desarrollo corresponsable el cual está obligado a edificar un sistema dialógico entre identidades comunitarias distintas, pero equitativas ante la redistribución de bienes.

El desarrollo corresponsable al difundir acuerdos universales de pertenencia y administración de recursos sugiere la superación del desarrollo territorial centrado en la seguridad de patrimonios y bienes públicos y culturales.

Por consiguiente, el modelo para el estudio de las relaciones corresponsables, los acuerdos y negociaciones con base en la disponibilidad de los recursos comunes sugiere; 1) expectativas de disponibilidad centradas en el capital natural que activa la agroindustria, pero limitando y confinando su extracción; 2) expectativas de gestión y administración de los bienes con base en su facultad común o grado de escasez, desabastecimiento, carestía e insalubridad esperadas ante una eventual extinción; 3) expectativas de recursos y demandas internas a las comunidades a partir de su sentido de pertenencia y arraigo o apego a su lugar de origen, flujos migratorios y retorno de capitales sociales.

A partir de estas tres expectativas relativas a la disponibilidad de los recursos, el manejo sustentable y el desplazamiento humano será posible establecer un modelo para el abordaje de la cuestión, aún y cuando otras propuestas centres sólo su interés en las capacidades más que en las externalidades. O bien, iniciativas que destacan las competencias más que las sabidurías de las comunidades, localidades, regiones o territorios.

Consideraciones finales

El objetivo del presente trabajo fu especificar un modelo para el abordaje del desarrollo corresponsable, aunque el diseño de la revisión de la literatura sólo consideró a los trabajos publicados de 2015 a 2019, así como la indexación de las revistas a repositorios internacionales como Dialnet, Latindex, Publindex, Redalyc y Scielo, el aporte del presente trabajo al estado de la cuestión radica en la discusión de las expectativas como categorías centrales en la agenda de desarrollo corresponsable, territorial, local, endógeno y comunitario con orientación a la sustentabilidad de los bienes comunes.

El modelo propuesto, a diferencia de los planteamientos revisados en donde se destacan las externalidades y las internalidades de los territorios, localidades y comunidades sugiere la discusión, la concertación y la responsabilidad de actores políticos y sociales, así como sectores públicos y privados.

Los enfoques que destacan las demandas y contingencias externas a las localidades y comunidades parecen demostrar que las capacidades de las partes interesadas están limitadas por su área geográfica o administrativa sin considerar a los flujos migratorios y turísticos activadores de la economía regional y municipal.

Las aproximaciones que destacan las competencias; habilidades y conocimientos, usos y costumbres locales parecen limitar el margen de acción a las necesidades, demandas y expectativas de las partes involucradas más que al balance entre el manejo de recursos y su administración en el consumo para beneficio de otras generaciones.

Por lo tanto, el desarrollo corresponsable alude a un nuevo esquema de gestión y administración compartidas responsablemente entre sectores públicos y privados, así como entre actores civiles y políticos en torno a bienes que se asumen comunes para la sustentabilidad.

Referencias

Aldana, W. I., Rosas, F. J. y García, C. (2018). Especificación de un modelo para el estudio de la agenda de la seguridad pública. Atlante, 9, 1-20

Bustos, J. M., Ganga, F. A., Llamas, B. y Juárez, M. (2018). Contrastación de un modelo de decisión prospectiva e implicaciones para una gobernanza universitaria de la sustentabilidad. Margen, 89, 1-16

Carreón, J. (2013). El desarrollo local sustentable en la esfera ciudadana y comunitaria. Sociedad y Economía, 18 (44), 35-48

Carreón, J. (2014). Prueba empírica de un modelo de establecimiento de agenda. Acta Universitaria, 24 (3), 50-62

Carreón, J. (2016). Desarrollo humano: Gobernanza y emprendimiento social. México: UNAM-ENTS

Carreón, J., Blanes, A. V. y García, C. (2018). Confiabilidad y validez de un modelo de gobernanza percibida de la inseguridad. Sin Frontera, 11 (27), 1-53

Carreón, J., García, C. y Blanes, A. V. (2018). Redes de violencia en torno a la gobernanza de la seguridad pública, Ciencias Sociales, 4 (2), 60-65

Carreón, J., Hernández, J. y García, C. (2017). Una revisión teórica para el estudio de la gobernanza de la seguridad pública. Epsys, 4, 1-15

Carreón, J., Hernández, J., Bustos, J. M. y García, C. (2017). Políticas de fomento empresarial y sus efectos sobre las percepciones de riesgo en caficultores de Xilitla, San Luis Potosí, centro de México. Poiesis, 32, 33-51

Carreón, J., Juárez, M. y García, C. (2017). Gobernanza de la sustentabilidad hídrica: Teorías y especificación de la cogestión de los recursos y los servicios locales. Ciencia Administrativa, 1, 41-55

Carreón, J., Sánchez, A., Molina, H. D., García, M. L. y Rojano, S. M. (2017). Contrast of a quality control model for a sustainability in a mexican organization in central México. International Journal Environment, Agriculture & Biothecnology, 2 (6), 2908-2916

García, C. (2013). Actitud hacia la utilidad y riesgo en las redes sociales. Folios, 29, 81-93

García, C. (2014). Contraste de un modelo de compromiso laboral en centros de salud pública. Acta Universitaria, 24 (1), 48-59

García, C., Carreón, J. y Hernández, J. (2017) Límites de los modelos de salud ocupacional. Estudio de la adhesión al tratamiento del asma en trabajadores migrantes adultos mayores del Estado de México. Visión Gerencial, 16, 103-118

García, C., Carreón, J. y Hernández, J. (2017). Gobernanza de la seguridad pública. Revisión de la literatura para una discusión del estado del conocimiento de la identidad sociopolítica delictiva. Margen, 84, 1-17

García, C., Carreón, J. y Hernández, J. (2017). La cogestión como dispositivo de seguridad para el desarrollo sustentable local. Eureka, 14 (2), 268-289

García, C., Carreón, J., Hernández, J. (2016). Gobernanza del terror a la delincuencia. Eureka, 13 (2), 168-185

García, C., Carreón, J., Hernández, J. y Salinas, R. (2016). Gobernanza de los actores y redes de innovación tecnológica. En M, Quintero., Sales, J. y Velázquez, E. (Coord.). Innovación y tecnología retos para su aplicación práctica en las empresas. pp. 79-94. México: Miguel Ángel Porrúa-Uaemex.

García, C., Juárez, M. y Bustos, J. M. (2017). La cobertura periodística en torno a los conflictos por el desabasto de agua en México, Distrito Federal. Artyhum, 41, 93-128

García, C., Juárez, M., Sandoval, F. R. y Bustos, J. M. (2017). Una aproximación psicológica a la complejidad ambiental: Especificación de un modelo de estrés y resiliencia comunitaria. Comunitaria, 14, 75-95

García, C., Rivera, B. L. y Limón, G. A. (2017). Modelo de percepción d ela sustentabilidad de la generación millnnials. Inclusiones, 4 (4), 82-96

Juárez, M., Carreón, J., Quintero, M. L., Espinoza, F., Bustos, J. M. y García, C. (2017). Reliability and validity of an instrument that measures dimensions a security and risk perception in student of a public university. International Journal of Advances in Social Science and Humanities, 11 (12), 23-13

Martínez, E., Anguiano, F. y García, C. (2018). Gobernance of social works towargs a network violence. Social Science Learning Educational Journal, 3 (6), 1-3

Mejía, S., Carreón, J. y García, C. (2016). Eefectos psicológicos e la violencia e inseguridad en adultos mayores. Eureka, 13 (1),39-55

Mendoza, D., Carreón, J., Mejía, S. y García, C. (2017). Especificación de un modelo de representaciones propagandísticas en adultos mayores ante la seguridad púbica. Tlatemoani, 25, 21-31

Quintero, M. L., Hernández, J., Sánchez, A., Molina, H. D. y García, C. (2017). Modelo de expectativas en torno a la seguridad pública en microempresarios del centro de México. Sin Frontera, 10 (26), 1-20

Rincón, R. M., Juárez, M y García, C. (2018). Interpretación de discursos en torno al habitus de movilidad para develar el significado del transporte público. Margen, 90, 1-13