Revista de Ciencia Poltica
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Revista Nº14 " INSTITUCIONES Y PROCESOS GUBERNAMENTALES X "

 

Resumen:

El presente trabajo intenta clarificar a través de un recorrido histórico descriptivo la relación de los Sindicatos con los Gobiernos peronistas en nuestro país, a fin de poder establecer una correlación con la actitud tomada por los gremios bajo la presidencia de Juan Domingo Perón desde 1945 a 1955, y posteriormente en la presidencia de Carlos Saúl Menem como tema central del artículo. La idea principal del mismo, intentará demostrar cómo es posible que bajo la aplicación de medidas ortodoxas, neoliberales y contrarias no solo a la finalidad de los gremios sino también a los trabajadores, éstos tomaran una actitud pasiva o nula en cuanto a la defensa de los derechos laborales y sociales adquiridos y garantizados en nuestra Constitución Nacional.

 

Abstract:

This paper attempts to clarify through a historical journey – the descriptive relationship with governments Peronist Unions in our country, in order to establish a correlation with the position taken by the unions under the presidency of Juan Domingo Perón from 1945 to 1955, and later the presidency of Carlos Saúl Menem as a central theme of the article. The main idea of it, try to show how it is possible that under the orthodox measures and neoliberal, not only contrary to the purpose of the unions but also the workers, they take a passive or no regard to the defense of labor rights social and purchased and guaranteed by our Constitution.


“Menem y la C.G.T., ¿Acuerdos extra – institucionales?”

Por: Facundo López*

 

Introducción

El período comprendido por los dos mandatos presidenciales del Dr. Carlos Saúl Menem, estuvieron signados de grandes transformaciones, tanto en el plano económico y político, como en el social.

Es por esto que resulta imperioso realizar un análisis esbozando y exponiendo un comentario sobre las relaciones institucionales y extra - institucionales que el Partido Justicialista, comandado durante sus dos presidencias (1989-1995 y 1995-1999) por Carlos Menem junto con los Gremios, para poder comprender el por qué de la pasividad que tuvieron los mismos frente a las medidas implementadas en nuestro país.

El objetivo del presente trabajo consiste en analizar el liderazgo de Carlos Saúl Menem para intentar entender, las razones de la actitud pasiva que tomaron los sindicatos, frente a las políticas implementadas en el plano económico, político y social.

Hacia finales de la década de los ´80 y durante toda la década de los ´90, al observar el fracaso de los modelos desarrollistas implementados en los años previos en nuestro país, Carlos Saúl Menem como Presidente de la Argentina, comenzó a tomar concretas medidas económicas, políticas y sociales de corte neoliberal, con el fin de intentar solucionar los problemas que afectaban a la República.

Estas medidas, que seguían los lineamientos establecidos en el Consenso de Washington en 1994, se basaban en lo que muchos autores han denominado como “ajuste estructural”. Las mismas, proponían la conformación de un nuevo modelo cuyas características centrales pueden sintetizarse en los siguientes puntos:

 

1)   Redefinición del papel económico del Estado.

2)   Reestructuración de los sistemas de protección social.

3)   Profunda liberalización de los mercados, incluyendo los de trabajo, así como una mayor integración de los mercados nacionales al mercado internacional.

4)   Limitación de la libre circulación de personas.

 

Frente a las medidas que se implementaron, es importante tratar de clarificar cómo se dio la relación de la sociedad toda, con los políticos que lideraban el gobierno para lograr explicar ese “pacto” implícito entre la sociedad íntegra y el mismo, podríamos generar la siguiente hipótesis:

 

“Si las políticas implementadas durante el gobierno de Carlos Menem se caracterizaron por su corte neoliberal, y a pesar de no constituir la mejor alternativa para los trabajadores, los sindicatos optaron por una actitud pasiva, entonces fueron los acuerdos extra – institucionales los que permitirían el desarrollo de una ´buena relación´ entre ambos actores políticos”.

 

Marco Teórico:

El trabajo recorrerá exposiciones de varios autores para poder lograr una clara concepción sobre la relación entre el gobierno de Menem, o de él mismo, con los sindicatos.

En primer término y básicamente, recorreré las posturas planteadas en sus textos por Perón, Mustapic y Levitsky quienes marcan el punto de partida sobre cómo se articula el Partido con los gremios o sindicatos.

A su vez, para exponer la relación que el gobierno mantuvo con los sindicatos durante las dos presidencias de Carlos Menem, realizaré un recorrido sobre las transformaciones y las medidas implementadas sobre la sociedad argentina, siguiendo los textos de Murillo, Etchemendy, Botana, Acuña y Gerchunoff y Torre.

Por otro lado, haré mención de algunos lineamientos, siguiendo a los autores Paulón y Armelino, sobre el por qué de la división de la Confederación General del Trabajo y el surgimiento de la Central de Trabajadores Argentinos, la cual se debió a las diferentes posturas sobre las políticas neoliberales aplicadas en la década de los noventa.

Y para concluir con este desarrollo, se intentará marcar un camino para demostrar que, de alguna forma, los sindicatos actuaron de manera diferente a su habitual tradición, cuando una medida política no los beneficiaba, es decir, que intentaré inducir la respuesta a la pregunta que surge de la hipótesis del trabajo: ¿La relación de Menem con los Sindicatos se encontraba basada en acuerdos extra – institucionales?

 

Breve Historia del Partido Justicialista

El Partido Justicialista comienza a gestarse luego de la movilización espontánea realizada el 17 de Octubre de 1945 en la Plaza de Mayo, la masa llegó a la plaza pidiendo por su líder Perón. Con posterioridad a dicho acontecimiento, quedó en evidencia que la salida al Golpe de Estado propiciado en 1943, necesitaría una salida democrática y que el gobierno que asuma mantenga alguna continuidad con el régimen. Por lo que se vio, frente a la movilización espontánea reclamando a Juan Domingo Perón, el mismo se convierte, como el único con posibilidad de obtener el apoyo de una mayoría significativa de la población.

Para poder presentarse a las elecciones presidenciales, Perón necesitaba conseguir un partido político, es por esto que se decidió por el Partido Laborista, el cual poseía muchas características similares con su correlato en Gran Bretaña, además este le había propuesto que sea su candidato a Presidente. Pero es en las elecciones del 24 de Febrero de 1946, donde Perón logra ganar las elecciones, pero no fue solamente con el Partido Laborista, sino que fue a través de un frente electoral conformado por: el Partido Laborista (el cual era un partido pequeño de origen sindical), la Unión Cívica Radical – Junta Renovadora (la cual le otorgó el candidato a Vicepresidente, el mismo fue Hortensio Quijano), y por último la F.O.R.J.A. (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), quien venía acompañando a Perón desde su participación en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social durante el gobierno de Edelmiro Farrel.

Las elecciones se vieron enmarcadas en una disputa entre dos sectores, la Unión Democrática, conformada por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Partido Demócrata Progresista, y contaba con un plus mayor debido al apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, bajo su Embajador Spruille Braden, ya que veía en Perón la posibilidad de implantar un régimen totalitario y con posibilidad de acercarlo al comunismo.

Por el otro lado, se encontraba la alianza electoral, mencionada anteriormente, con el Partido Laborista a su cabeza, comandada por el General Juan Domingo Perón. La campaña fue mediatizada a una escala hasta entonces inimaginable, llegando a utilizar al máximo las diferencias entre ambos contrincantes, bajo el lema “Braden o Perón”. Los resultados fueron impensables para todos, Perón se alzó con la Presidencia obteniendo el 54 % de los votos. Dando una gran sorpresa para todo el país, ya que nadie creía que Perón pueda ganar las elecciones ya que la Unión Democrática abarcaba a la mayoría del electorado, pero dejaba afuera a un nuevo sector emergente, el obrero industrial, y que se convirtió en mayoritario desde ese momento. A su vez, es necesario destacar claramente que Perón fue apoyado por la Iglesia y el sector militar.

Cuando culminaron las elecciones surgieron los “Centros Cívicos Coronel Perón”, los cuales se encargaron de realizar propaganda sobre los discursos y acciones que llevó adelante Perón. Estos centros cívicos son tan importantes y relevantes, ya que fueron los antecesores de las Unidades Básicas, órgano vital del partido.

Al año siguiente de las elecciones, Perón se vio en la necesidad de crear un partido político propio y nuevo. La idea de la creación de éste nuevo partido era centrar el poder en la figura de Juan Domingo Perón. Por lo que el 21 de Noviembre de 1946 se fundó el Partido Único de la Revolución, y posteriormente, el 15 de Enero de 1947, se creó formalmente, lo que hasta hoy conocemos con el nombre de Partido Justicialista. El origen del nombre surgió de entre los tres pilares fundamentales que mencionaba y que eran las ideas fuerzas de Perón para su acción de gobierno, los mismos eran: La Justicia Social, la Libertad Económica y la Soberanía Política.

El Partido Justicialista, considerado como uno de los partidos modernos de nuestro país, se estructuró de una manera que perdura hasta el día de hoy. Se caracterizó por tener su máxima autoridad representado por el Consejo Nacional Justicialista, el mismo se encuentra compuesto por una presidencia, una vicepresidencia y 20 secretarias.

Por debajo del Consejo Nacional, se encuentran los Consejos Provinciales, correspondiendo uno por cada estado provincial. Luego se sub-divide por departamentos, comandadas por la denominada Junta Municipal, conformada por 10 miembros, y por último en el eslabón más bajo de esta cadena se encuentran las unidades básicas. Las mismas se organizan generalmente en cada barrio y son de carácter autárquico en lo que respecta al desempeño de sus funciones. Este eslabón adquiere la mayor importancia, a pesar de encontrarse por debajo de toda la estructura partidaria, ya que es el nexo entre las personas y el partido de una forma más directa y participativa. Además, es el lugar de donde no solo se obtienen los cuadros políticos partidarios, sino que también los militantes que son la pata fundamental en la estructura partidaria.

 

 

Relación entre el Partido y los Sindicatos

Es necesario mencionar que como el Partido Justicialista se crea en torno de la figura de Perón, la relación de los Sindicatos durante la participación de Perón en política, sea directa o indirectamente, se dio casi exclusivamente con él.

La relación comienza gracias al desempeño que llevó acabo en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Perón comenzó a aumentar su popularidad dentro de la clase trabajadora, por lo que es desde esta Secretaría donde comienza a conquistarla, y por sobre todo a forjar una excelente relación con los sindicatos. Este es el punto de partida en las relaciones de Perón con los gremios y los trabajadores.

Desde el comienzo, la relación, se mantendrá atada al pragmatismo que Perón poseía con respecto a su desenvolvimiento en la vida cotidiana y política.

La clase obrera mantuvo una muy buena relación con Perón ya que se encargó de escuchar los reclamos y encontrarle una solución a corto plazo. Es notorio realizar una alusión al primer contacto entre Perón y los sindicatos, el mismo se dio en Agosto de 1943 donde se produjo una huelga en los frigoríficos, a causa de la detención del dirigente comunista José Peter. Por ese entonces, Perón solamente era Ministro de Guerra, comenzó las tratativas con el sindicato, las que culminaron con el levantamiento del paro, la libertad de Peter y un aumento salarial. Este gesto fue observado por los obreros con muy buenos ojos, por lo cual puede establecerse que este es el punto de partida de la buena relación entre ambos, relación que se mantuvo durante la primera y segunda presidencia de Perón.

 

Relación de los líderes partidarios con los sindicatos

El 16 de Septiembre de 1955 se produjo la llamada “Revolución Libertadora”, la cual se encargó de derrocar a Juan Domingo Perón. Dicho golpe, contó con el apoyo de la “Junta Consultiva Nacional”, la cual estuvo integrada por casi todos los partidos políticos de aquél entonces, entre ellos se encontraban: la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Social Demócrata, el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Demócrata Progresista. Entre los fundamentos que se dieron para llevar a cabo este nuevo golpe de estado se encontraban: la reforma de la nueva Constitución en 1949, la futura posible candidatura de Eva Perón como Vicepresidente de la nación quien fallece en el año 1953, la censura en los medios y la conflictiva relación que tuvo Perón con la Iglesia católica.

Una vez asumida en funciones la “Revolución Argentina” decidió proscribir al entonces Partido Justicialista y la imposibilidad de presentarse a elecciones, no solo de personalidades vinculadas directamente con Perón, así como también la del propio Juan Domingo Perón. Al producirse este hecho y hasta 1973 se produjo un clima de disputas hacia dentro del Partido Justicialista, provocando una división. Por un lado, se encontraban los que estaban a favor de la lucha por el retorno de Perón a la Argentina y que él fuese el líder natural del partido y que no cambiasen las estructuras de poder. Mientras que por el otro lado, se encontraba el denominado neo-peronismo, quienes querían dejar de lado la figura de poder al mando del Partido Justicialista a Juan Domingo Perón, y además afirmaban que se encontraban en condiciones de ostentar y manejar el poder del partido.

Este fue el único momento en que la relación entre Perón y los sindicatos comenzó a debilitarse, si bien, lo siguieron apoyando, algunos sindicatos dejaron de brindarle su apoyo sobre la conducción del Partido.

 

Asunción de Carlos Saúl Menem

Las elecciones del 14 de Mayo de 1989 proclamaron a la fórmula Carlos Saúl Menem – Eduardo Duhalde como Presidente y Vicepresidente de la Nación respectivamente, con el 47,49 % de los votos por sobre la fórmula de la Unión Cívica Radical, compuesta por Eduardo Angeloz – Juan Manuel Casella con el 32,45 % de los votos emitidos.

Este resultado es un acontecimiento único en la historia política Argentina, ya que fue la primera y única vez que el Presidente triunfador proviene de otro partido que el saliente, podemos decir que se cumplió el principio básico de alternancia democrática en nuestro país.

Carlos Menem basó toda su campaña electoral en dos ejes centrales de carácter netamente peronista, por un lado encontramos “La Revolución Productiva”, y el “Salariazo”. Mientras que el primero hizo referencia a la implementación de un plan que intentaría a las claras beneficiar a los sectores de producción primaria; el segundo hizo alusión al aumento considerable de los salarios reales de los trabajadores.

Menem asumió la presidencia bajo un contexto de crisis social, fiscal y económica muy grave. Esta última estalló al provocarse la “híper-inflación”. Este contexto hizo cambiar drásticamente el rumbo de las políticas públicas en nuestro país que dejaron de ser progresistas para convertirse en ortodoxas, y como posteriormente se llamaron, neo-liberales.

Dichas políticas de ajuste neo-liberales formuladas por académicos, funcionarios y economistas estadounidenses y miembros del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, se centraron en diez puntos centrales expresados en el “Consenso de Washington” en el año 1989, las reformas consistieron en: la disciplina fiscal, re-direccionamiento del gasto público estatal centrado en la educación, salud y seguridad, la aplicación de una reforma impositiva, liberalización de las tasas de interés, fomentar un tipo de cambio competitivo, apertura al mercado internacional, permitir la libre entrada de capitales extranjeros de una forma directa, privatización de las empresas públicas, desregulación del mercado laboral y reforzar la protección a la propiedad privada.

 

Comienzo de la relación de Menem y los sindicatos

La acción sindical durante el período 1983-1989 tuvo tres orientaciones básicas: 1) Corporativa: la legalización y la recomposición institucional; 2) Económica: la demanda al estado de incrementos salariales y del mantenimiento de las fuentes de empleo; y 3) Política: el reflotamiento del Partido Justicialista como movimiento aglutinador y el liderazgo de la oposición al gobierno radical.

Al comienzo de su presidencia, la relación de Carlos Menem con los sindicatos era buena, ya que el país pudo superar de a poco la crisis de la híper-inflación, y pudo lograr a través de las medidas implementadas reconstituir el salario real de la clase trabajadora.

Menem, fue visto en un principio, por la totalidad de los gremios, como la persona que podía solucionar los inconvenientes que sufrían, es por esto que lo apoyaron tanto en la elección como en sus primeros años de gobierno.

Durante toda la década de los noventa, el sindicalismo sufrió dos transformaciones, por un lado la ruptura del sistema nacional de relaciones laborales y por el otro, la pérdida de presencia de los sindicatos en el sistema político. El primero afectó el rol tradicional del sindicalismo como interlocutor del gobierno y los empresarios. En cuanto al segundo cambio, la consolidación del sistema de partidos y el cambio de perfil programático del Partido Justicialista fueron despojando al sindicalismo de su carácter de “columna vertebral” del peronismo, esto es, su desplazamiento en el que históricamente poseían de rol político-partidario. Ambos implican transformaciones profundas en el modelo sindical vigente desde 1945.

Siguiendo al autor Etchemendy, queda en claro que el Sindicalismo peronista en nuestro país fue parte de la transformación neoliberal implantada por Menem a partir del año 1989. “(…) Los sindicatos formaron parte del proceso de diseño y formulación de la nueva legislación laboral, y presionaron para atenuar sus consecuencias sobre el poder organizacional del movimiento sindical. La reforma laboral avanzó, pero sólo en aquellas áreas de legislación donde el poder de los sindicatos como organización era menos afectado. (…) la CGT respaldó el resultado mientras la clase empresaria lo rechazaba. (…)”[1]

Con esto queda evidenciado que a partir de las reformas que se comenzaron a aplicar a comienzos de la década del noventa, la relación iba a tener un vuelco profundo. Es por ello que, a continuación, me centraré en mencionar dichas reformas para luego explicar los cambios de relación entre el Presidente Carlos Menem con las Organizaciones Sindicales.

 

Cambios estructurales, económicos, políticos y sociales en la Nación

Abordaré este punto tomando como introducción lo planteado por Armelino en su trabajo, “(…) la Argentina asistió en los ´90 a un profundo cambio en la relación entre el estado y el mercado, signado por procesos de ajuste económico que han incluido la reducción del gasto público y la financiación a través del incremento del endeudamiento externo, la descentralización estatal y la reforma administrativa. El régimen social de acumulación se ha caracterizado, desde entonces, por la concentración económica y significativas tasas de crecimiento, sobre todo las referidas a los años de la primera gestión de Menem, junto con una no menos creciente tasa de desempleo, la precarización del empleo y la flexibilización –de hecho– del mercado laboral (…)”[2].

Es importante utilizar la anterior cita, ya que considero que hace una breve descripción de cómo se desarrolló toda la década del noventa bajo el gobierno de Menem, para ahora sí, poder realizar un breve recorrido sobre aquellas políticas públicas implementadas, para realizar el profundo cambio estructural, económico, político y social en nuestro país.

Para poder mencionar las políticas públicas desarrolladas durante toda la década de los noventa seguiré el recorrido histórico planteado por Gerchunoff y Torre, ya que considero que realizan un excelente trazado sobre dichas medidas.

En primer lugar, los autores señalan que hubo dos factores centrales por los cuales Menem, a través de su liderazgo político, realiza las llamadas “políticas de estabilización” y las “reformas estructurales”.

El primero de los factores gira en torno al problema de la “explosión hiperinflacionaria” que se vivía en nuestro país. Mientras que el segundo se movía en torno a alcanzar una alta credibilidad en el plano político. Estos dos factores fueron acompañados por la sanción de dos leyes de suma importancia, la ley de Emergencia Económica y la ley de Reforma del Estado. “(…) La primera de ellas asestó de un golpe frontal al corazón del capitalismo asistido que se desarrolló en la Argentina desde la posguerra al suspender por un plazo de 180 días –que sería luego renovado indefinidamente– los regímenes de promoción industrial, regional y de exportaciones y las preferencias que beneficiaban a las manufacturas nacionales en las compras del estado; también se autorizaron los licenciamientos de empleados públicos y se puso fin a esquemas salariales de privilegio en la administración. A su vez, la Reforma del Estado, marcó el comienzo del fin de otro de los pilares del patrón de desarrollo preexistente al fijar el marco normativo para la privatización de gran número de empresas públicas, que incluían las compañías de teléfono, de aviación comercial, los ferrocarriles, los complejos siderúrgicos, las rutas y puertos y varias empresas petroquímicas. (…)”[3].

Entonces, gracias al primer éxito alcanzado por las primeras reformas, quedó demostrado que “(…) En breve, el paisaje sociopolítico evocado –los efectos de la hiperinflación sobre el grado de tolerancia social al ajuste, el descrédito de las instituciones económicas existentes y el liderazgo de Menem sobre el movimiento peronista– creó el espacio político para llevar a cabo cambios económicos que en otras circunstancias hubieran sido difícilmente factibles (…)”[4].

Dentro de las reformas estructurales encontramos:

·         Las Privatizaciones de las empresas de servicios públicos, las que a un año de la asunción de Menen, casi todas se encontraban en manos de empresas privadas. Dentro de los servicios que se privatizaron encontramos a la telefonía, al gas, la luz, el agua, la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.), así como también la creación de la Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) de carácter privado. Con el fin de reducir el déficit fiscal.

·         La Liberalización Comercial, implicó la reducción de los aranceles y la eliminación de gran parte de los instrumentos paraarancelarios (cupos, licencias y prohibiciones de importación).

·         La Reforma Tributaria, se realizó un incremento en las alícuotas del impuesto a los débitos bancarios y del gravamen a la transferencia de divisas a la vez que se mantuvieron las retenciones a las exportaciones de origen agropecuario. El nuevo régimen tributario se basó en tres pilares: concentración de impuestos en la recaudación, el I.V.A. y Impuesto a las Ganancias; por otro lado se eliminó total o parcialmente los regímenes especiales de promoción industrial y regional. Y por último, a través de un intento institucional, la sanción de una ley, intentó implantar una cultura tributaria en nuestro país.

·         El Plan de Convertibilidad, se basó en la creación de una moneda convertible, donde 1 peso fuese igual a 1 dólar.

·         La entrada de capitales extranjeros, fue utilizado para empujar la economía por un camino de expansión.

·         La Reforma del sistema de seguridad social, intentó sustituir el antiguo régimen de reparto por un régimen de capitalización obligatorio acompañado por una prestación mínima universal.

·         La Reforma Laboral, implicó una desregulación del mercado laboral, intentando modificar la negociación colectiva, la estructura de sindicatos y el control sobre las obras sociales administradas por los gremios, a través de las leyes de Accidentes de trabajo y de empleo, tendiendo claramente a disminuir los costos laborales por parte del sector privado.

·         La firma de un Pacto Fiscal, destinado a realizar una nueva distribución de los fondos coparticipados.

·         La Reforma de la Constitución de 1994, con el objetivo central de permitir la reelección de Carlos Saúl Menem.

 

Claramente el objetivo de dichas reformas, intentaron y creo que lograron realizar un cambio de 180 grados en todos los aspectos del país. En el plano económico, se logró frenar la hiperinflación e insertar nuevamente al país en los mercados internacionales. En el plano político, se logró la tan ansiada credibilidad en los funcionarios públicos, no solo a nivel local, sino que también a nivel internacional. Con respecto al plano social, se logró contentar a la población con medidas de corte netamente cortoplacistas.

 

Alteraciones en la relación entre Menem y los sindicatos

Fracturas en el Sindicalismo Argentino

Debido a la implementación de las políticas neoliberales y claramente de corte anti-sindicales provocó que la Confederación del Trabajo en el año 1989 se fraccione en dos, por un lado se encontraba la C.G.T. San Martín, liderada por Güerino Andreoni, que apoyaba al gobierno menemista y contaba con la bendición y reconocimiento del gobierno. Mientras que por otro lado encontrábamos a la C.G.T. Azopardo, encabezada por Saúl Ubaldini, que era muy confrontativa con el gobierno de Menem y es por esto que se produjo su aislamiento ya que no se encontraba reconocida por el Estado. Según Victoria Murillo, “(…) La CGT se dividió al principio de la administración de Menem creando una situación de competencia entre ambas fracciones que debilitó a las organizaciones sindicales frente al Estado e incentivó la subordinación de la CGT reconocida por el Ejecutivo. En 1992, La CGT se unificó frente a la amenaza gubernamental de desregular el sistema de obras sociales. Esta unidad redujo la competencia entre las facciones y, por ende, la capacidad de control estatal (…)”[5].

A su vez, en 1994, se produjo una escisión similar entre el Sindicato de Camioneros y la Unión de Tranviarios Automotor, por lo que se conformó el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA). Tanto el MTA, como la CTA, surgida a fines de 1992, impugnaron el modelo que se venía consolidando desde el comienzo de la presidencia de Carlos Menem.

Al momento de la asunción de Carlos Menem a la presidencia de la Nación “(…) significó un cambio rotundo en las reglas de juego para los actores sociales y políticos, tanto respecto de la orientación económica como social y política que ese gobierno tomó, pese al tinte populista propio del peronismo que había mostrado durante su campaña electoral (…)”[6].

La CTA estaba compuesta en su formación por los dos gremios más perjudicados por la implementación de las políticas públicas neoliberales, los cuales son: los estatales (ATE) y los docentes (CTERA), quienes vieron debilitados sus beneficios como consecuencia de la reforma del Estado.

Por lo que a mediados de los años noventa, queda claramente evidenciado, la transformación al interior del movimiento obrero argentino, constituido por tres centrales de trabajadores, con diferentes puntos de vista con respecto a los posicionamientos y estrategias frente a la transformación que se estaba llevando a cabo, las mismas eran:

1.    La CGT, quienes “(…) apoyaron y se beneficiaron con las reformas económicas, practicaron una suerte de “sindicalismo empresario” y siguen vinculados orgánicamente al Partido Justicialista (…)”[7].

2.    El MTA, quien “(…) rechazó la estrategia mercantilista adoptada por el grueso de la CGT. No obstante las diferencias, esta agrupación nunca abandonó definitivamente la central porque el objetivo ha sido siempre que la CGT vuelva a luchar por la recomposición de la situación de sus bases de representación (…)”[8].

3.    La CTA, quien “(…) desde sus comienzos, se caracterizó por una resistencia al régimen social de acumulación consolidado durante los ´90 y por un alejamiento del Partido Justicialista como expresión política afín al sindicalismo. (…)”[9].

 

Al mencionar a las tres Centrales de Trabajadores, queda en evidencia que “(…) La autonomía política y la democracia interna serán los pilares de la CTA (…)”[10].

Acuerdo político con los Gremios

Qué acuerdos y cómo fueron realizados

Para poder entender el respaldo que le otorgó el sector sindical a las políticas públicas implementadas bajo el gobierno de Carlos Menem, no debemos dejar de mencionar el rol fundamental que jugaron los “acuerdos extra – institucionales”, o como lo menciona la autora Murillo “beneficios suplementarios”. En efecto, los mismos comenzaron a realizarse a través del Programa de Propiedad Privada, iniciado en 1989 y potenciado luego de 1991, acompañado al proceso de privatización de las empresas públicas, donde el gobierno le dio a los “gremios amigos” la posibilidad de actuar como “sindicatos empresarios” a partir del manejo de un mínimo porcentaje de las acciones de las empresas privatizadas. Los gremios que se vieron más beneficiados con dicho programa, fueron los Telefónicos, los Petroleros y Luz y Fuerza.

De todas formas, con la aplicación de dicho programa no alcanzó para lograr el apoyo de los gremios restantes, por lo que el gobierno realizó una intervención al Organismo Regulador de los Fondos de las Obras Sociales, colocando en su cabeza a dirigentes provenientes de los gremios, Mecánico, Textil, Ferroviarios, de la Construcción y el de Empleados de Comercio.

Basándome, en todo lo expresado anteriormente, me encuentro en la posibilidad de señalar que los gremios que fueron beneficiados, son los que más afiliados poseían en todo el país. A su vez, todos estos puestos otorgados, le generaban a los gremios, o en el mejor de los casos, a los Secretarios Generales, ganancias en demasía.

Por otro lado, es importante señalar que recibió el apoyo de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), dirigido por Andrés Rodríguez, quien también respaldó la transformación económica, política, sindical y social planteada por Menem, ya que fue un coautor del proyecto de negociación colectiva por empresa. Medida tan importante porque facultaba a los gremios para realizar reuniones directas con los empresarios para resolver los conflictos sociales.

Uno de los “acuerdos extra – institucionales”, considero que fue la promesa por parte del gobierno de Menem de licuarle las deudas que poseían los gremios, medida central que permitiría a los gremios arrancar desde cero y obtener excesivas ganancias a través del Plan Convertibilidad, ya que se podía negociar indemnizaciones de hasta tres salarios promedio más horas extras, primas y premios como “topes” para los trabajadores.

A cambio de esto, Menem pidió que se apruebe el Proyecto de Ley de los topes indemnizatorios y las leyes de flexibilización laboral. En este contexto, los sindicalistas cercanos al régimen aprobaron dichas medidas.

Durante el año 1993, luego de la privatización de Y.P.F., los gremios, no solo se beneficiaron por tener un Director que les garantizó el control financiero del 10 % de los activos de la empresa a los empleados, sino que además obtuvieron una cuota que tuvo como destino la construcción de viviendas a través del Fondo Nacional de Viviendas (FONAVI).

Cada vez que Menem necesitó del apoyo de los diputados sindicales para votar por una ley con la que no estaban de acuerdo, el realizaba amenazas de denunciar los enriquecimientos ilícitos que los líderes sindicales habían obtenido, por lo que no les quedaba otra solución más que acompañar las medidas impulsadas por el gobierno.

Otro de los casos paradigmáticos, fueron el paso al sector privado de los aportes jubilatorios, pasando a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), a través de dicha medida, nuevamente quedó evidenciado que el gobierno de Menem realizó “acuerdos extra – institucionales” como intercambio de algunos factores. Para ejemplificarlo, nombraré en forma esquemática algunas AFJP y con qué sindicatos se encontraban relacionados.

·         Claridad AFJP S.A.

-       Federación Trabajadores Sanidad Argentina.

-       UOCRA.

·         FUTURA AFJP S.A.

-       Federación Argentina de Trabajadores Luz y Fuerza.

-       Federación Nacional Trabajadores de Obras Sanitarias.

-       Sindicato del Seguro de la República Argentina.

-       Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires – SUTECBA.

·         SAN JOSÉ AFJP S.A.

-       Unión Trabajadores Gastronómicos de la República Argentina.

-       Mutual de Docentes y No Docentes Argentinos.

-       Unión Trabajadores Entidades Deportivas y Civiles.

-       Federación Argentina de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas.

-       Federación Argentina de Trabajadores de Seguridad Pública.

-       Sindicato de Obreros Marítimos Unidos.

-       Sindicato de Obreros de la Industria del Vino y Afines.

-       Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera.

-       Unión de Trabajadores del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.

-       Unión Personal de Fábrica de Pintura y Afines.

·         UNIDOS AFJP S.A.

-       Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera R.A.

·         PREVISOL

-       Federación Argentina de Trabajadores de Edificios de Renta Horizontal (FATERyH).

-        Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH).[11]

 

Conclusiones

Desde los orígenes, el Movimiento Peronista y los partidos políticos creados a tal fin, estuvieron fuertemente ligados al Movimiento Obrero Sindical, tal es así que se constituyó como su “columna vertebral”. Esto se debió a que durante las presidencias de Juan Domingo Perón hubo una fuerte intervención del Estado en la economía, y además vino acompañado de un fuerte gasto público, lo que permitió poder otorgar a los trabajadores sindicalizados beneficios sociales que jamás habían recibido, como viviendas, salud, educación, aumentos salariales, aguinaldos, vacaciones pagas, entre otros.

Al momento de la asunción presidencial de Carlos Saúl Menem en 1989, se produjo un vuelco de 180 grados a la hora de implementar políticas públicas. A pesar de prometer en la campaña electoral llevar a cabo la “Revolución Productiva” y el “Salariazo”, una vez asumido no las cumplió y comenzó a implementar políticas de corte neoliberal, medidas claramente anti-obreras.

A largo plazo, notamos que la implementación de las políticas neoliberales de apertura económica, privatizaciones y flexibilización laboral, trajeron aparejadas un incremento del desempleo y la precariedad laboral que mermó los ingresos materiales y sustanciales del sindicalismo.

Es por esto, que a pesar de implementar este tipo de medidas, que le permitieron a los grandes grupos económicos consolidar y aumentar su poderío, Menem se vio respaldado por los gremios y los sectores más perjudicados. Es por esto que arribamos a la pregunta de ¿Cómo es posible que aplicando las medidas que aplicó los gremios lo apoyaron? La respuesta no fue fácil de rastrear o indicar, pero puedo llegar a visualizar que Menem utilizó “acuerdos extra – institucionales” para poder contar con el visto bueno de los gremios, para de esta manera, poder ejecutar las reformas estructurales, tanto en el plano político, como en el económico y social.

Dichos acuerdos se focalizaron en el plano de pagos, “incentivos selectivos”, a cambio del voto favorable de los diputados y senadores allegados al sindicalismo.

Se les otorgó beneficios, no solo en listas para cargos legislativos, cargos en el Poder Ejecutivo, sino que también se les permitió forjar un poder económico y político, bajo el manejo y el aumento de capital por parte de la participación en las empresas, antes públicas. Esta fue la forma de acallar a un sector tan combativo.

 

Bibliografía Consultada:

 

Libros:

·         77° Conferencia de la O.I.T. en Ginebra (1990) – Presidente: Alberto Jorge Triaca.

·         Buchrucker, Cristian (1987): “Nacionalismo y Peronismo”, Editorial Sudamericana.

·         Levitsky, Steven (2001): “Una “Des-Organización Organizada”: organización informal y persistencia de estructuras partidarias locales en el peronismo argentino”.

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·         Viale Linares, Francisco (2009): “Reformas del Estado en Argentina: el Rol de los Sindicatos”.

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* Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales, Ciencia Política

[1] Sebastián Etchemendy (2004): “Represión, exclusión e inclusión: relaciones gobierno-sindicatos y modelos de reforma laboral en economías liberalizadas”, Revista SAAP, Vol. 2, N° 1, (P. 156)

[2] Martín Armelino (2004): “Algunos aspectos de la acción colectiva y la protesta en la CTA y el MTA”¸ Revista de Estudios Sobre Cambio Social, Buenos Aires, (p. 1)

[3] Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre (1996): “La Política de Liberalización Económica en la Administración de Menem” , en Revista de Desarrollo Económico, N° 143, Vol. 36, (P.736).

[4] Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre (1996): ibíd. (P.739).

[5] Victoria Murillo (1996): “Los sindicatos frente a la reforma del Estado en Argentina y México”, en Sociedad, N° 8. (P. 156)

[6] Marcelo Armelino (2004): “Algunos aspectos de la acción colectiva y la protesta en la CTA y el MTA”¸ Revista de Estudios Sobre Cambio Social, Buenos Aires, (p. 2)

[7] Marcelo Armelino (2004): “Algunos aspectos de la acción colectiva y la protesta en la CTA y el MTA”¸ Revista de Estudios Sobre Cambio Social, Buenos Aires, (p. 3)

[8] Marcelo Armelino (2004): ibíd.

[9] Marcelo Armelino (2004): ibíd.

[10] Vittorio Paulón: “Algunas reflexiones sobre la Central de los Trabajadores Argentinos”, Buenos Aires, (p. 4)